La Sombra del Angel

¡El Horror!
1.4 La Prueba

Wolfrem deja a los “cuatro terribles” en el hospital y vuelve a los niveles superiores, dónde Saand le informa que han recuperado a Aurelius y que ya se ha recuperado.

Luego de ponerse al día y darse cuenta de que todo irá mejor si trabajan ellos solos, el tecnosacerdote y el psíquico parten hacia Coscarla.

Allí conocen a Sykes el Reclamador, un vendedor de chatarra que les da algunas pistas. Tambien visitan el Templo del Emperador, bastante mal cuidado, donde encuentran a un viejo amigos de parrandas de Saul Arbest, que luego ser sarandeado un poco, les termina dirigiendo al Centro de Ayuda para Desfavorecidos de la Casa Tantalus.

En ese horrible lugar terminan disparándole a los guardias y descubriendo que el segundo piso se ha convertido en una cámara de los horrores, donde unos horribles monstruos humanoides hechos a partir de varias personas. El psíquico se deja llevar por el miedo y por accidente invierte la gravedad de todo el lugar y petrifica toda la comida, bebida y vida vegetal en varios bloques a la redonda. A pesar de todo vencen al monstruo y prosiguen para descubrir a la Cirujana, una tecno-hereje que experimenta con las pobres personas de Coscarla. La visión de la “sala de operaciones” y la monstruosa hereje les aterroriza y salen corriendo del edificio.

La cirujana, ya descubierta, libera a sus monstruos para que persigan a Aurelius y Wolfrem, quienes se encierran en la Unión de Trabajadores. Allí esperan arma una defensa a ultranza, pero los techos arden y Mayra Juno hace su entrada.

La inquisidora se enfrenta a los monstruos y al Cirujana en plena plaza. Los acólitos le ayudan y matan a las dos últimas aberraciones, pero la hereje logra escapar de vuelta a su refugio. La persiguen y logran llegar a tiempo para que el Tecnosacerdote use su atracción magnética para quitarle una bomba viral que hubiera contagiado a todo el barrio con innombrables horrores y plagas.

Con el asesino atrapado y sus horrores destruidos, los acólitos creen que al fin pueden cerrar el caso…

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¡Por el Emperador!
1.3 La Prueba

Mientras el grupo lleva a Hack a un hostpital, un nuevo acólito llega a Sybellus. Severus es un clérigo venido del mundo imperial de Helsinsk IV y mientras llegaba a la gran plaza del Emperador se encuentra con Wilhelm, el fanático que se había llevado a Aurelius.

El Encuentra-Brujas asesina a un arbitrador que le intenta detener y Severus corre para ayudarle. Aunque es demasiado tarde para el agente de la ley, el clérigo toma su arma y exige al atacante que se detenga. Obviamente esto no pasa y Severus le lanza una ráfaga de balazos que le pulverizan la cabeza (lo único que no estaba totalmente cubierto por la servoarmadura).

Siri, que como no podía encontrar a los demás había vuelto a la plaza, le guía a la plataforma y hablan con Saand.

Estos dos acólitos logran llevar una investigación como la gente y sin causar problemas logran averiguar bastante.

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